Buscar este blog

jueves, 18 de septiembre de 2008

Manolo y Yolanda ( making off )

Os presento el "detrás de las cámaras" o "como se hizo" de la sesión preboda de Yolanda y Manolo.
Nos pidieron algo diferente, cañero y original y.... nos hicieron un favor!!!
Realmente me siento muy agusto en este tipo de sesiones al ver lo bien que se sienten los novios delante de la cámara y sobretodo las ganas de agradar y agradarse que tienen.
Muchos dicen que el "buen retrato" es aquel que refleja el alma del fotografiado.
Mi intención es totalmente opuesta, puedo estar equivocado, pero lo que yo trato de reflejar en mis fotografias es mi visión sobre las personas que fotografio: como les veo, como adivino que son, y como me gusta que sean.
En fin, sirvan estas fotos como antesala de lo que estamos ahora mismo procesando... con sorpresas, muchas sorpresas.
Gracias Manolo y Yolanda por hacerme disfrutar tanto aquella tarde. ;)

Empezamos en el estudio... donde por norma general cuesta un poco más romper el hielo y "soltarse".
Realmente... esta vez no fue asi:




Anda que no me gusta a mi gesticular... y "meterme en situación". ;)



El cinturón de Manolo nos sirvió como apoyo para estas imagenes... El piloto rojo activado en la cámara parecia avisarme que ya tocaba el cambio de ropa... Pero esas fotos que hicimos después tambien en el estudio me vais a permitir que las guarde para nosotros!



Una última revisión de los "exitos cosechados " hasta el momento para recargar pilas.



Y despues del descanso... a exteriores! a correr, saltar, tirarnos al suelo, levantarnos y gritar... y
pasarlo bien.



Me encantan estos contrapicados...


Gracias Javi por estar ahi!


3 comentarios:

Mai dijo...

Eyyy.... eixe superfotograf!!
Mola ;-)

Blas Escudero dijo...

Rafa, me encanta tus fotos, acuerdate de lo que te digo.

Te llamaran para hacer talleres, aprovechalo.

Enrique Oliver Tortosa dijo...

Buen trabajo Rafa,no dejas de sorprendernos y eso es muy bueno,continua asi y haznos disfrutar de estas imagenes tan bonitas y llenas de frescura.

Un abrazo

Enrique Oliver